Una aplicación de Masajes infantiles y cuentos que permite fortalecer el vinculo afectivo con tus hijos.

Gracias a los cientos de miles de padres y madres que me han apoyado he logrado llegar con mi mensaje a los 5 continentes y podido ayudar a más de 20.000 familias a mejorar su conexión. Hoy quiero compartir mi historia contigo.
Un violento cambio de planes.

Para octubre del 2014, mi familia y yo teníamos una vida bastante planificada. Mi hijo mayor tenía 3 años y mi segundo hijo acababa de cumplir un año. Mi esposo tenia un buen trabajo, habíamos comprado un carro y teníamos una linda casita con nuestra rutina de desayunos apurados, guarderías y pañales. Todo cambió en un almuerzo. Mi esposo me llamo camino a la casa ha decir que tenía una noticia muy loca. Se ganó una beca para estudiar fuera y después de una larga conversación surgió la idea que podría ser a Australia 🐨, (uno de los países más caros del mundo). Lo que nos daba la beca alcanzaba para cubrir el arriendo y a parte de estudiar mi marido iba a tener que trabajar para mantenernos.

El duro golpe con la realidad.

Dos meses después de la noticia teníamos la casa vacía. Vendimos todo lo que teníamos, pedimos un préstamo y nos subimos en un avión mi marido, yo y dos bebés listos para un vuelo de 50 horas al otro lado del mundo. (¡Si! Muchas escalas y largas esperas). Todo fue tan rápido que no tuvimos tiempo de digerir la importancia de la decisión que tomamos y el reto que iba a significar para los cuatro.

Llegamos a Australia tres días después y al pasar los días la emoción inicial se convirtió en ataque de ansiedad. ¿Y ahora? Tenemos que buscar casa, tenemos que buscar trabajo, banco, donde hacer las compras, doctor, entender el sistema de transporte, etc. etc. etc

El primer año nuestra rutina era bastante pesada: desayunábamos a las 7 am, mi marido salía para el trabajo (una empresa de desarrollo de aplicaciones a 2 horas de viaje de nuestra casa). A las 4:30 se iba directamente del trabajo para la Universidad. Y salía de clases a las 9:30. Hasta que llegue a casa, 10-10:30. Eso a me dejaba días enteros con mis 2 hijos en un departamento de 70m2, en un aislamiento completo. Aun con nada de amistades, el poco espacio que tenia para poder tener mi propio tiempo y ayudarme con el idioma, entonces me sentía nada mas que una bella ama de casa un tanto abnegada y mis hijos pasaban haciendo travesuras, peleando, llorando y con el tiempo mi paciencia se acabó.

Entré en un estado de agotamiento en el que solo esperaba que llegue mi marido para llorar y desahogarme con él. Mi hijo mayor desarrollo una ligera ansiedad y el menor no estaba recibiendo la atención adecuada de sus papás.

De la noche nace el día. ¡Una oportunidad!

Poco tiempo después, la situación económica mejoró un poco y pudimos inscribir a mi hijo mayor en una guardería. Eso me dio un poco más de tiempo y paz como para buscar un curso de inglés al cual pueda asistir con mi bebé, en ese entonces de 2 años. En el curso de inglés hice amigas de los países que nunca esperé oír, y una de ellas, de Indonesia, me recomendó un curso de masajes infantiles.

Averiguamos del curso y la verdad me ilusione como no me había ilusionado por algo en mucho tiempo. El curso duraba 1 año y me acreditaba la Asociación de Masajes Australiana como terapeuta infantil. El problema, era muy caro. Mi esposo pidió un préstamo en su trabajo y logramos pagar el curso.

En las clases insistían en lo importante que es la interacción del padre y el niño durante el masaje.

Cuando practicaba con mis hijos me costaba interactuar porque estaba concentrada en hacer las técnicas correctas y comencé a contarles cuentitos. Así, el masaje se hizo interactivo y ellos disfrutaban cuando les decía cosas como que la pulguita saltaba por su espalda mientras les hacía unos suaves pellizcos.

¡La hora del masaje con cuento se volvió una tradición en casa!

Los niños corrían a la cama a las 8pm y se peleaban por quien recibía el masaje primero. Y lo asociaban con los cuentos, "Yo quiero el de la pulga" "yo el del hipopótamo". En pocos días pude ver mejoras muy claras en sus comportamientos. Sentí que me tenían más confianza y se volvieron más cariñosos ... sin exagerar ni un poquito encontré la manera de conectarme con ellos y no únicamente atenderlos que por lo general nos pasa.

Empezamos a disfrutar más juntos. Hasta el día de hoy, cuando mi hijo mayor esta un poco frustrado se acerca a pedir un masaje en la carita que es donde más disfruta porque le relaja y esta aprendiendo a canalizar mejor sus emociones y estrés. Con mi segundo hijo me conecté tanto, que era el espacio perfecto para preguntarle cómo se sentía o intercambiar un par de palabras y entender qué es lo necesitaba, entonces su sueño en la noche mejoró increíblemente.

¡Compartí mi gran "descubrimiento" en clase!

La profesora me dijo que contar cuentos durante el masaje es una de las maneras más efectivas de hacer especial el momento, particularmente antes de dormir. Me recomendó libros pero tenían un gran problema: es imposible leer un cuento mientras sigues las instrucciones para realizar los masajes. El proceso se sentía forzado, el masaje no era fluido, los niños perdían interés y yo me sentía un poco inútil.

Se me ocurrió que los cuentos podrían funcionar muy bien en una aplicación para celulares.

Le comenté la idea a mi marido y le di unos borradores de los cuentos y los masajes que tenía en mente, él conversó con su jefe y a los pocos días nos llamó y nos dijo que probó la idea con sus hijos y les encantó. Decidió invertir en mi proyecto.

Entre clases, hijos y tareas domésticas logré acabar los cuentos y las técnicas. Regresamos de Australia, mi esposo continuó trabajando con la empresa de allá y el proyecto estuvo en desarrollo durante todo el 2017.

Finalmente, Storybook Masajes y Cuentos ya está disponible para iPhone y Android.

Le pusimos un pequeño precio para devolver la inversión, pero es nada para todo el esfuerzo y amor que le hemos puesto y sobre todo para todos los beneficios que verán en sus pequeños.

LA PUEDES DESCARGAR AQUÍ

*El precio lo puedes ver en el link, te saldrá en tu moneda local y debe ser el equivalente a 4.99 dólares
(Está disponible en inglés y español y la puedes usar desde recién nacidos hasta los 12 años)

Es increíble como el emprendimiento nos puede encontrar en los momentos más duros de la vida. Lo que más quiero con este proyecto es compartir con otras mamitas algo que cambió nuestra relación y mejoró la salud de mis hijos.

Y como lección de vida, aprendí en carne propia que la hermosa tarea de ser padres no es únicamente atender, es crear una conexión, un apego con ellos. Como decía mi profe:

"Is not attention, is connection"

Si te gustó esta historia, te pido que me ayudes compartiéndola para poder llegar a más familias y seguir ayudando a mejorar la conexión entre padres e hijos.

¡Gracias!

Dani Vega Creadora de StoryBook
Opinan los padres que ya descargaron StoryBook

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